El Consello da Cultura Galega acogió la jornada «Mujeres y vulnerabilidad social», organizada por la Valedora do Pobo y el Consello da Cultura Galega. El encuentro puso de relieve cómo distintos ejes de desigualdad —género, origen, clase, orientación sexual o discapacidad— se entrelazan y multiplican barreras para el ejercicio real de derechos, dando voz a mujeres que los sufren en primera persona.
La valedora do pobo, María Dolores Fernández Galiño, y la secretaria del CCG, Elena Vázquez Cendón, abrieron la sesión. La alta comisionada destacó que las políticas de igualdad deben priorizar a las personas con mayores obstáculos e incorporar de manera transversal una perspectiva interseccional.
Tres mesas, tres miradas complementarias
En la mesa dedicada a las mujeres migrantes, Zinthia Álvarez Palomino y Gabriela L. Frías Goytia abordaron la precariedad de las trabajadoras del hogar y de los cuidados y las trabas para homologar titulaciones, que frenan la continuidad de sus carreras profesionales y el acceso a empleos cualificados.
Por lo que se refiere a las mujeres gitanas, Zaida Jiménez Jiménez reivindicó la igualdad real de oportunidades en educación, empleo y participación social, y señaló el impacto del antigitanismo en la vida cotidiana, al tiempo que puso en valor las trayectorias académicas pioneras de muchas jóvenes gitanas.
Finalmente, intervinieron tres mujeres con discapacidad que fueron o son becarias de la Valedora do Pobo:
- Carolina Hervés compartió un mensaje de autonomía y empoderamiento: tener discapacidad y ser mujer es «un reto» que obliga a demostrar capacidad en un contexto en el que persisten prejuicios y experiencias negativas en el ámbito educativo. Aun así, finalizó el Bachillerato, obtuvo el título de técnica en Educación Infantil y actualmente es becaria de la Valedora do Pobo.
- Rocío Sánchez explicó el giro vital que implica adquirir una discapacidad: itinerarios sanitarios largos, trato a veces poco respetuoso y falta de apoyo psicológico. En el mercado laboral, denunció procesos de selección que obligan a exponer la discapacidad sin necesidad. La carga de citas médicas y cuidados familiares también dificulta compatibilizar la vida personal con la profesional.
- Laura Ramallo resumió su trayectoria de esfuerzo y superación y puso el acento en la doble discriminación por género y discapacidad. Señaló que muchas mujeres no reconocen situaciones de maltrato porque las campañas no están pensadas para ellas y porque faltan recursos accesibles para pedir ayuda.




