Hoy publicamos en el espacio Hablamos de Feminismo: “Violencia Vicaria” por Sonia Vaccaro psicóloga clínica.
 Perito forense. Experta en victimología y violencia basada en el género

11 junio, 2021 actualidad, actualidade, Noticias

Definición:

s/ la RAE:

Del lat. vicarius.

  1. adj. Que tiene las veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye. U. t. c. s.

Se denomina Violencia Vicaria, a aquella violencia ejercida sobre las hijas y los hijos para dañar a la madre. En el marco de las relaciones de pareja, la violencia contra la mujer, se ejerce sobre ella o sobre sus hijas/os, a quienes el maltratador sabe que son su bien más preciado. El hombre violento sabe que del daño que les haga a las hijas e hijos, la mujer no se podrá reponer porque no solo es un daño irreversible sino que está impedida de protección.

 

En los últimos años, se ha tomado conciencia de la importancia de atender un delito que ocurría en la intimidad de una relación, en el interior de una casa o de una familia y que, por lo mismo, se consideraba privado: la violencia contra las mujeres en el marco de las relaciones de pareja. En este sentido, los países han considerado importante adecuar sus leyes, diseñar protocolos de actuación e intervenciones dirigidas a proteger a las mujeres de su agresor: se han impuesto órdenes de alejamiento, sanciones y privación de la libertad, pero a la luz de las estadísticas, estas medidas continúan siendo insuficientes. Las mujeres continúan siendo asesinadas a manos de hombres violentos que no aceptan ser dejados o contrariados en su afán de control y sometimiento. No aceptan que se cuestione su poder de pater familias, sitio de privilegio que el patriarcado reservó para los hombres y para ser ejercido sobre toda su prole, tal como lo establecía el Derecho Romano.

 

A medida que se generaban nuevas leyes, órdenes de protección y dispositivos que cubriesen la brecha en la desigualdad entre hombres y mujeres, los hombres violentos iban modificando y generando nuevas formas de continuar ejerciendo violencia en dirección a dominar a quienes consideraban de su propiedad: a las mujeres, a las niñas y a los niños.

 

Y en la actualidad, los hombres violentos están utilizando a las instituciones para continuar el maltrato sobre las mujeres. Entre esas instituciones, sin dudas la Justicia es aquella que posee más fuerza y poder jerárquico, por lo que no es casual que en la actualidad veamos que los hombres violentos están utilizando a la justicia para continuar ejerciendo su violencia sobre las mujeres.  Jurídicamente, un maltratador sabe que no tiene derechos sobre su pareja, pero sí sabe que conserva (y conservará hasta la mayoría de edad) poder y control sobre las hijas y los hijos. Por lo mismo, continúa el maltrato y la violencia utilizándolos. Él sabe que esa mujer será capaz de callar, ceder y seguir tolerando muchas cosas sólo por sus hijos e hijas. Sabe que la amenaza más efectiva (que siempre está presente en todos los casos de maltrato en la pareja) es: “te quitaré a los/as niños/as”. La misma razón por la cual ella no se divorciará, no denunciará, no pedirá la mitad de los bienes y hasta entregará su parte del patrimonio con tal que él le deje ejercer el cuidado y la protección de sus hijas/os.

 

Este individuo sabe que, además, es muy probable que la justicia hará prevalecer los derechos de El Padre, por encima de cualquier otro interés, incluso a veces, llegando a interpretar de modo perverso, que el “interés superior del menor”, consiste en estar obligadamente con un padre al que rechaza y que, en ocasiones, le daña.

 

Estos hombres violentos, frente a los obstáculos que las leyes y la justicia oponen a su afán de ejercer la violencia sobre la que consideran su propiedad privada, han encontrado el modo de continuar ejerciendo violencia y maltrato a través de la parte más vulnerable para las mujeres: sus hijas/os. Todos los días vemos cómo hombres que durante el matrimonio no se preocuparon ni interesaron por sus hijas/os, al momento del divorcio, solicitan la custodia compartida, y algunos solicitan la custodia plena, sólo por su afán de continuar en contacto con la mujer y continuar el maltrato, ejerciendo todo su poder, ahora a través de los hijos/as.

 

En este punto, podemos afirmar que existe una nueva forma de violencia que he denominado “Violencia Vicaria” y que se define como aquella violencia que se ejerce sobre las hijas y los hijos para continuar el maltrato sobre la mujer. La Violencia Vicaria es, como su nombre lo indica, una violencia secundaria a la víctima principal, que es la mujer. Es a la mujer a la que se quiere dañar y el daño se hace a través de terceros, por interpósita persona. El maltratador sabe que dañar a los hijos/hijas, es asegurarse que el daño llega a la mujer del modo más cruel, sin posibilidad de control por parte de ella.

 

Las observaciones de casos nos muestran que estos hombres han cosificado, transformado, a sus hijas/os en cosas u objetos y, a través de las acciones sobre ellos, dañan a las mujeres.

 

Algunas de las conductas que se describen son:

 

  • Presión negativa a través del dinero: impago de cuota de alimentos, de alimentos, medicamentos, etc.,
  • Faltas de cuidados y actitudes temerarias cuando están al cuidado de sus hijas/os: conducir a altas velocidades, dejarles sin cinturón de seguridad,
  • No atender necesidades de salud: no llevarles al control médico, tratamientos odontológicos, no seguir dietas y cuidados especiales, etc.,
  • No atender hábitos de higiene básicos: permitirles no bañarse, no cambiar el pañal, etc.,
  • No atender al abrigo en invierno y al calor en verano,
  • Perturbar y/o influir negativamente en la relación de la madre y los hijos/as,
  • Hablar mal de las madres frente a las hijas/hijos,
  • Permitir y alentar que otras personas lo hagan también,
  • Burlarse de ella,
  • Degradar su rol materno,
  • Facilitar y alentar el arrancamiento forzado de las criaturas para llevarles a vivir con él por la fuerza.

 

Pero, tal vez, la violencia extrema que puede alcanzar la Violencia Vicaria es el asesinato de los hijos/as, solo por venganza contra las madres. Estos hombres violentos saben que de ese golpe una mujer no se podrá recuperar jamás y cada día de su vida, será como si recibiese una nueva agresión.

 

La Violencia Vicaria no es “solamente” una violencia desplazada o sustituída, de ahí la importancia de considerarla una entidad específica: la Violencia Vicaria utiliza a los hijos/as, personas sobre las cuales la justicia continúa defendiendo el derecho de pater familias y tutelando éste, su ejercicio, y por lo mismo, el maltratador se asegura el contacto y poder por sobre ellos, aún cuando haya tenido condenas por violencia y/o intento de asesinato. Un factor que facilita este accionar, es la disociación que la justicia hace entre violencia contra la madre a violencia sobre los hijos e hijas, aunque a día de hoy, convenios internacionales como la Convención de Belém do Pará y el Convenio de Estambul, consideren a las hijas e hijos de mujeres maltratadas, como víctimas directas de la violencia, con independencia del daño físico que se ejerza sobre ellas/os.

 

Por ello, no nos equivocamos si afirmamos que ser madre, es un factor de vulnerabilidad para las mujeres víctimas de la violencia de su pareja o ex pareja.

 

Ser violento es algo más que una conducta: es un pensamiento, es una identidad, es una creencia que inunda todas las áreas de la vida de quien es violento. No existe “con los niños, no”, por el contrario, los niños y las niñas, aquellos sobre los que sabe que tiene poder, serán considerados objetos para ejercer su violencia. El hombre violento sabe que los hijos/hijas, son su arma más poderosa, que además la ley lo ampara y por lo mismo, continuará maltratando a través de ellos/as. Cuando les asesina disponiendo de sus vidas como si fuesen su propiedad privada, sabe que le asesta el golpe más fuerte a esa mujer, la madre. Un golpe del que nunca se recuperará.

 

El concepto de Violencia Vicaria se incluyó en el Pacto de estado contra la Violencia de Género (firmado y ratificado el día 28 de septiembre de 2017) en España, a favor de las madres cuyas/os hijas/os son asesinados por su pareja y en dirección a que estas mujeres sean consideradas víctimas de violencia de género.

 

 

 

* Todos los derechos reservados. Si utiliza o menciona parte o todo el texto, mencione las fuentes: Es parte del libro en edición de la autora: “Violencia Vicaria: cuando el maltratador utiliza a las hijas e hijos contra la madre”

 

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