“Quiero decirle a mi hija todos los días, no solo el 11 de febrero, que si ella quiere puede volar tan alto que puede llegar a la luna en una nave espacial diseñada por ella”. Patricia Iglesias Rey, Letrada en el Consello de Contas de Galicia. Coordinadora Gallega de la Asociación de Mujeres en el Sector público (AMSP)  

11 febrero, 2021 actualidad, actualidade, hablamos de feminismo, Noticias, noticias, Sin categoría

La Sentencia del Juzgado Central Contencioso Administrativo nº 2 de 21 de enero de 2021  estima que la científica  María De la Fuente Freire sufrió discriminación indirecta por razón de género en la evaluación  de su trayectoria científica.

Este artículo escrito para “Hablemos de Feminismo” de la Valedora do Pobo de Galicia en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, está dedicada a mi gran amiga María de la Fuente Freire, mujer, científica y madre.

Sobra decir que la carrera científica es una carrera de obstáculos para cualquiera, pero  especialmente para las mujeres. La cuestión no es cómo tan pocas mujeres consiguen encontrar un lugar profesional en la ciencia, sino como esas pocas lo consiguieron a pesar de las enormes dificultades que tuvieron que afrontar. Las mujeres que lo consiguen lo hacen porque son con frecuencia mejores que sus equivalentes masculinos, y, probablemente, porque trabajaron más horas y hicieron más sacrificios que ellos al tener que combinar el profesional con el personal. Pero nadie tendría que verse obligado a elegir entre la vida personal y el trabajo, y las mujeres investigadoras son sometidas la esta disyuntiva todo el tiempo. De hecho, la principal queja de las mujeres en la ciencia es una y otra vez la absoluta falta de conciliación entre la vida laboral y familiar. Todo parece hecho  a la medida para dejarlas atrás.

Las desigualdades existentes entre hombres y mujeres son particularmente acusadas en el sector de la investigación. Las mujeres van abandonando paulatinamente la carrera profesional, lo que se conoce como la tobera que  gotea, y además, el acceso a los niveles más altos de la carrera está limitado en base al bien conocido “techo de cristal”, definido por la escasa presencia de mujeres que accede a puestos de responsabilidad y que tiene, como efecto espejo, sus bases en los llamados “cimientos pegajosos” de las instituciones. La falta de mujeres en comités de evaluación, órganos de decisión, foros de personas expertas, etc. hace que esta situación de desigualdad, lejos de corregirse, se perpetúe.

La carrera investigadora es una carrera de fondo que presenta muchos obstáculos, principalmente en España y Galicia, debido a la precarización del sector, no solo en cuanto a salarios, sino también respecto a una alta temporalidad, de manera que el personal investigador encadena contratos temporales, lo que lleva consigo altas dosis de incertidumbre e inestabilidad. El personal investigador está sujeto a numerosas evaluaciones para poder continuar concatenando contratos y desarrollando su actividad. El efecto negativo de la temporalidad y evaluación continua de la actividad investigadora y producción científica para poder desarrollarse profesionalmente, impacta principalmente en las mujeres. La maternidad, gestación, parto y lactancia, son la principal causa por la que las mujeres interrumpen su actividad profesional. Al hacer una pausa en la actividad científica, debido la estas circunstancias, y la consecuente merma en la productividad durante esos períodos, tienen un impacto directo en su competitividad y en el resultado de las evaluaciones.

En las convocatorias en régimen de concurrencia competitiva para la incorporación de personal investigador a universidades, centros de investigación e institutos de investigación sanitaria, generalmente se incluyen supuestos de interrupción, que permiten ampliar el período de tiempo para la evaluación de méritos, típicamente durante un año por cada hijo.

El problema se encuentra cuándo lo que se evalúa es la productividad, en convocatorias de continuidad y promoción, o para optar la  financiación (por ejemplo para proyectos de investigación o incorporación de recursos humanos). Entre estas convocatorias, se encuentran por ejemplo la convocatoria Miguel Servet Tipo II del ISCIII, y la convocatoria para investigadores/as postdoctorales modalidad B de la Xunta de Galicia. Evalúan la producción científica y el rendimiento profesional durante una primera etapa, más no contemplan medidas correctoras para las investigadoras que han sido madres e incurrido en interrupciones, acorde a los derechos laborales vigentes, valorándose ese tiempo como tiempo trabajado, lo que se traduce en una pérdida de competitividad.

Me gustaría poner negro sobre blanco la gran lucha  de María de la Fuente a favor de la igualdad de las mujeres científicas. María, promovió la campaña #ocientificaomadre, un movimiento colectivo que dio lugar a cambios significativos en convocatorias nacionales y a la inclusión de medidas en el nuevo Real Decreto-ley de medidas urgentes en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la innovación y la universidad, aprobado por el Consejo de Ministros.

María de la Fuente es científica y responsable del Laboratorio de Nano-Oncología en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). Trabaja en  nanomedicina, en la búsqueda de terapias más efectivas y métodos de diagnóstico avanzados, haciendo uso para ello de la nanotecnología. Después de formarse en Galicia, y tras completar su formación en el extranjero, retornó con un contrato financiado por la AECC en el año 2011, y en el 2013 establece la Unidad de Nano-Oncología en el Instituto de Investigación Sanitaria De Santiago de Compostela (jDIS) en el marco del programa Miguel  Servet (ISCIII-SERGAS).

En la actualidad, dirige a un grupo de más de 9 personas, y su actividad se centra en el desarrollo de ideas innovadoras, basadas en la aplicación de la nanotecnología, para mejorar el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Es investigadora principal de varios proyectos de investigación, autora de artículos científicos publicados en revistas de alto impacto en su campo de estudio, e inventora de 5 patentes. ¡María, es un diamante muy valioso! que convendría cuidar y con mucho cariño. Fui testigo en primera persona de lo que significó para María regresar a su tierra,; le supuso muchas renuncias a nivel profesional, pero también muchas ventajas, al tener la suerte no solo de poder trabajar en lo que le gusta y cerca de los suyos, sino también con la esperanza de poder devolver a la sociedad, toda la inversión en su educación y formación, en forma de conocimiento y tecnología. Cuando retornó a Galicia, de sobras conocía las dificultades por las que atraviesa aquí la ciencia, incluyendo el gran esfuerzo que implica lograr financiación para seguir investigando, generando y transmitiendo conocimiento para el beneficio último de la sociedad. Otra de las grandes dificultades que se encontró fue la precariedad laboral; los investigadores sanitarios, por ejemplo, siguen (sin conseguirlo) demandando estabilidad laboral y que se defina su carrera profesional, sin dejar lugar a la improvisación. Las mujeres son siempre las más perjudicadas en este escenario.

Tras volver a Galicia accedió al programa Miguel Servet del Instituto Sanitario Carlos III (ISCIII), para incorporación de investigadores al Sistema Nacional de Salud (SNS), en su caso al Servicio Gallego de Salud (SERGAS). Estos son contratos, para quien no los conozcáis, que se obtienen en convocatorias de concurrencia competitiva, y suponen un gran paso en la trayectoria profesional, pues les permiten trabajar en un entorno donde los pacientes están siempre en el centro de las investigaciones, y codo a codo con otros profesionales sanitarios. Aportan, además, independencia científica, ofreciendo la oportunidad de liderar sus propias líneas de investigación y formar equipos. Tras un  primer contrato de cinco años, su desempeño profesional es evaluado de nuevo, para dar continuidad a través de un segundo contrato Miguel  Servet Tipo II.

En convocatorias anteriores, a través de esta evaluación se clasificaban en dos categorías, una de ellas considerada de excelencia, que es la que tenía María. Fue en este momento, al ser evaluada por su desempeño profesional, cuando se encontró con una realidad hasta entonces desconocida para ella: ¡estaba siendo discriminada, y penalizada, por ser madre dos veces durante este primer contrato! María tenía, necesariamente, que concurrir a la evaluación para acceder al contrato de continuidad, en condiciones de desigualdad manifiesta, pues la convocatoria no contemplaba ningún supuesto de interrupción, presumiendo por tanto que María había estado trabajando, y generando méritos durante estos 13 meses que realmente estuvo de baja maternal.

María padeció discriminación indirecta por razón de género y se vio obligada a judicializar su caso y como si los astros se hubieran juntado con la conmemoración del Día internacional de la Mujer y la Ciencia, hace dos semanas le notificaron que había ganado el juicio después de dos años de lucha.

La sentencia del Juzgado Central Contencioso Administrativo nº 2 de Madrid, de 21 de enero de 2021, incorpora un marco positivo para avanzar en igualdad en el ámbito de la investigación y de la ciencia. Estima que la científica demandante sufrió discriminación indirecta por razón de género, al concurrir a la convocatoria Miguel Servet tipo II, en el año 2017, convocada por el  ISCIII, en la que se valoraban los méritos logrados durante el contrato Miguel Servet Tipo I previo, de duración de cinco años, pero en la que no se incluían supuestos de interrupción, no se aplicaban medidas correctoras, ni, en el caso de personas con contratos prorrogados, se valoraban los méritos que pudieran adquirir durante el tiempo añadido.

La sentencia no ofrece lugar a interpretaciones jurídicas: se produjo una diferencia entre aquellas personas investigadoras que pudieron dedicar los cinco años de su primer contrato a completar los méritos de su currículo, de aquellas otras, como la de la demandante, que en el mismo período interrumpió el contrato por razón de su doble maternidad.

De forma categórica la sentencia establece que “no se trataba de alterar las bases de esta convocatoria, ni alterar el principio de igualdad de trato del resto de los/as candidatos/as, sino de interpretarlas de conformidad con lo dispuesto en el artículo 8 la) Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones, con el fin de respetar el principio de igualdad y no discriminación.”

Al no hacerlo así en el  caso de María, que interrumpió su actividad por circunstancias ligadas a su condición de mujer, se dio lugar a una discriminación indirecta por razón de sexo que contempla el artículo 6.2 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que dispone que se considera como tal la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros pone a personas de un sexo en desventaja particular con respecto a personas del otro.

A partir de la sentencia del Juzgado Central Contencioso Administrativo nº 2 de Madrid, de 21 de enero de 2021, todos los organismos de investigación, estatales o autonómicos, que realicen evaluaciones de trayectorias científicas en régimen de concurrencia competitiva, estarán obligados por la sentencia, y también por decencia pública y por la reputación de las instituciones públicas, a establecer medidas correctoras en convocatorias de contratos de investigadoras, lo que sin duda marcará un antes y un después en la lucha de género a favor de las mujeres científicas y madres.

Os animo a todas y todos los que leáis esta entrada a no tolerar conductas que impidan que las mujeres ejerzamos libremente nuestras profesiones  y no nos dejen avanzar y progresar. A denunciar estas conductas públicamente, sin temor a ser juzgadas ni la posibles represalias, y a avanzar hacia una sociedad más igualitaria.

Y por último, y ya para concluir, me gustaría hacerlo con un extracto de un artículo de Rosalía de Castro. Mujer, referente, transgresora: “En el fondo, no obstante, mi corazón es bueno, pero no acato los mandatos de mis iguales y creo que su hechura es igual a mi hechura, y que su carne es igual a mi carne. Yo soy libre. Nada puede contener la marcha de mis pensamientos, y ellos son la ley que rige mi destino.

 

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