PRESENTACIÓN DEL ESPACIO HABLAMOS DE FEMINISMO

03 septiembre, 2019 hablamos de feminismo

La discriminación por razón de sexo es, sin duda alguna, la manifestación de discriminación más extendida espacial (en todos los lugares) y temporalmente (en todas las épocas), manifestándose de todos los modos (desde las manifestaciones más brutales de violencia de género a las manifestaciones más sutiles de paternalismo supuestamente beneficioso), y con la virtualidad adicional de ser una discriminación fácilmente acumulable a otras discriminaciones (como el estado civil: madre y soltera; la orientación sexual: mujer y lesbiana; o la discapacidad).

Su origen no se encuentra en el sexo, sino en las diferencias socioculturales asociadas al sexo entendido como diferencia física: es lo que constituye el género.

Un estereotipo de género es una opinión generalizada, simplificada y prejuiciosa acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar. Y un estereotipo de género resulta ser nocivo cuando limita la capacidad de los hombres y las mujeres para desarrollar sus facultades personales, realizar una carrera profesional y tomar decisiones acerca de sus vidas y sus proyectos vitales.

Estos estereotipos se caracterizan por su omnipresencia, pues pueden aparecer en todas las relaciones humanas, y también por su invisibilidad, pues tendemos a considerar como natural lo que en realidad es un prejuicio, y así se llega a concluir que las mujeres son buenas cuidadoras, mientras que los hombres no, o que en las relaciones de pareja la posición natural de las mujeres es la sumisión. Lo que conduce a calificar de malas madres a las mujeres más dedicadas a su profesión, o a la resistencia a emplear a madres recientes, o a imponer la sumisión a través de la violencia en alguna de sus variadas formas (física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, social, o vicaria). También los hombres que no se atienen a sus roles de género pueden acabar sometidos a tratamientos discriminatorios.

Todo ello obliga a situar a la igualdad de género en la corriente central de todas las relaciones sociales, y en el centro de todas las políticas públicas, para que las aspiraciones, necesidades y preocupaciones de las mujeres se atiendan en la misma medida que las aspiraciones, necesidades y preocupaciones de los hombres.

Más aún cuando, como ocurre con la Valedoría del Pueblo, el Estatuto de Autonomía de Galicia de 1981 le atribuye la defensa de todos los derechos reconocidos a la ciudadanía en la Constitución Española de 1978, la cual, a su vez, coloca la igualdad de los sexos como un principio que, con la dignidad, se erige en la antesala de los derechos fundamentales y libertades públicas de la ciudadanía.

Una de las maneras en que la Valedoría debe asumir el mandato que le asigna la Constitución y el Estatuto, y que más genéricamente le asigna toda la sociedad, en relación con la igualdad efectiva de mujeres y hombres, es a través de la difusión de los derechos, pues solo quien los conoce bien está en condición de ejercitarlos.

El Espacio Hablemos de Feminismo que se abre en la página oficial de la Valedoría do Pobo tiene precisamente como finalidad difundir los derechos a la igualdad de mujeres y hombres a través de las opiniones de personas expertas que periódicamente aportaran sus puntos de vista para que se conozcan mejor los derechos de igualdad y para que se enraice fuertemente la cultura de la igualdad.

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