PERFILES DEL MALTRATO por El Psiquiatra Luis Ferrer Balsebre.

31 enero, 2020 hablamos de feminismo, Mujer, Violencia de género

 

Más de la mitad de las muertes violentas de mujeres ocurren a manos de sus parejas y por cada una de ellas se registran, al menos, otros 20 casos  que precisan atención médica o psicológica.

La violencia es una de las principales causas de muerte en la población comprendida entre los 15 y 44 años y la responsable del 7% de fallecimientos en la población femenina.

El maltrato a las mujeres por parte de sus parejas masculinas aparece en todos los países y culturas, en todos los niveles educativos y socioeconómicos.

La primera agresión aparece aproximadamente a los dos años y medio del comienzo de la relación.

Ante estos datos apremia la necesidad de detectar  rasgos o perfiles que  puedan identificar y prevenirse de un maltratador, pero no existen marcadores físicos, psíquicos ni biológicos capaces de detectar  a ciencia cierta a la mayoría de ellos. No existen en la medida en que cualquiera puede ser potencialmente un maltratador o un asesino, el ser humano es algo que nunca acaba de hacerse bien. Partiendo de esta base intentaremos pergeñar unas cuantas notas al respecto.

La Historia de la Humanidad es la sustitución de la violencia por el poder, o dicho de otra forma, la sustitución de la fuerza por el derecho, sin embargo,  hay muchos hombres que ante la igualdad de derechos lograda  por la mujer sienten amenazada su posición de poder en la relación y recurren a la violencia para reafirmarlo sometiéndola.

También hay hombres cuya relación con el deseo sexual es tan problemática que sólo mediante una maniobra violenta pueden recuperarlo,  serían sujetos sádicos en los que el deseo sexual sólo aparece o reaparece después del acto agresivo que coloca al borde de la desaparición a la pareja o lo que es lo mismo, la reduce a una condición de objeto. Cuanto más se machaca la autoestima del otro, mayor control se ejerce. Estos  hombres NO son perversos, actúan violentamente pero no al punto de la desaparición del otro. Los perversos, en cambio, si lo hacen porque no hay temor ante su propia desaparición, éstos son los que tan frecuentemente pasan de la  Agresión al posterior suicidio.

Binomio este agresión/suicidio que sobre una estructura perversa capaz de pasar al acto asesino, muestra  una gran dependencia emocional hacia su víctima  ya que la mayoría de los suicidios posteriores al asesinato se ejecutan en clave de un sentimiento de pérdida insoportable y no de culpa.

Aunque no existan indicadores objetivos capaces de identificar al maltratador, si disponemos de algunos rasgos que, cuando menos, deberían tenerse en cuenta:

Son individuos que frecuentemente han visto y/o padecido la violencia en sus familias de origen, tienen dificultad para reconocer y expresar los propios sentimientos y los de los demás (baja o nula empatía), creen en la violencia como una forma aceptable de solucionar conflictos interpersonales, suelen minimizar, negar las agresiones o tener un recuerdo distorsionado de las mismas; justifican su violencia en base al comportamiento de su pareja a la que responsabilizan de la agresión que ellos cometen; la agresión cumple la finalidad de controlar, intimidar o someter a la pareja mediante el uso o la amenaza de la agresión física con el fin de tener todo el poder en la relación.

 

Jacobson & Gottman, describen dos perfiles básicos de hombre maltratador:

 

  • Tipo Cobra: similares al delincuente común, tiene una personalidad criminal que se manifiesta en conductas antisociales. Son individuos impulsivos y hedonistas con baja tolerancia a la frustración. Es frecuente que abusen del alcohol y las drogas. Pegan a sus mujeres y abusan emocionalmente de ellas para impedir que interfieran en la consecución de sus deseos. Sienten que tienen derecho a hacer lo que hacen y a obtener lo que desean del modo que estimen conveniente. Algunos son psicópatas, carecen de conciencia y son incapaces de sentir remordimientos. Son incapaces de construir relaciones íntimas auténticas. Sus compromisos son superficiales y su intimidad es mínima, llegando a ser peligrosos si sus mujeres tratan de obtener más de ellos. Suelen presentar historias familiares caóticas y muchos fueron abusados ellos mismos. No parecen tener motivos para cambiar su conducta, y no cabe esperar que busquen ayuda terapéutica de forma espontánea.
  • Tipo PITBULL: NO suelen tener una historia delictiva, sino que ejercen la violencia en el hogar. Con frecuencia sus padres han sido violentos con sus madres y aprendieron que la violencia es una forma legítima de tratar a la mujer. Son muy dependientes de sus mujeres y sienten temor a ser abandonados, lo cual desencadena ataques de celos a veces con tintes paranoides, y esto les obliga a controlar al límite la independencia de sus parejas. Aunque en cierta medida son menos violentos que los cobra, pueden llegar a cometer agresiones graves e incluso asesinatos.

 

Estas distinciones son útiles a la hora de asesorar a las víctimas respecto a las medidas que deben tomar en el momento en que deciden abandonar al agresor, mientras los cobra pueden ser mas peligrosos en el momento de la separación, a largo plazo el más peligroso es el pitbull porque puede seguir acosando a su víctima durante mucho tiempo.

 

El hombre maltratador es producto de una historia familiar, social y personal  muy difícil de reescribir en la medida en que estas variables distan mucho de poderse controlar, siempre hubo, hay y es de esperar que siga habiendo maltratadores.

La prevención del maltrato compete a toda la sociedad.

 

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