Las mujeres trans como víctimas de violencia de género por Miguel Filgueira Bouza, Magistrado.

21 enero, 2021 actualidad, actualidade, hablamos de feminismo, Noticias

Estudié derecho, hace ya muchos años, y mi ejercicio profesional, durante treinta y tres, gira a su alrededor.

Recuerdo el inicio, cuando tenías que llenarte de nuevos conceptos, de principios jurídicos. Y recuerdo también que una norma de aplicación general decía que las interpretaciones legales debían realizarse, sí, según el sentido propio de las palabras de la ley, pero también considerando la realidad social del tiempo en que deben ser aplicadas y su espíritu y finalidad.

Realidad social, espíritu y finalidad.

Por eso siempre pensé, ya desde antes, creo, que las leyes estaban al servicio de las personas, del conjunto social que forman, y nunca al revés. Escuché muchas veces, igualmente, lo del imperio de la ley, pero que no se convierta en yugo. Nunca.

Realidad social, espíritu y finalidad.

¿Y en qué estoy pensando?. Pues muchas veces ni yo lo sé, pero ahora en una cosa concreta.

Violencia de género, es un problema que he tenido demasiadas veces delante, y mujeres trans.

¿Sufren también la violencia de género?, ¿son víctimas?. Estas preguntas no merecen ni ser contestadas, lo obvio no necesita argumento.

Pero, entonces, ¿qué sentido tiene que escriba?.

Pues pienso que uno.

La definición legal de la violencia de género ya la califiqué como pequeñita, pues, ceñida al ámbito de la relación matrimonial o análoga, deja al margen muchas realidades, aunque igualmente dijera que nuestra ley fue, en cierta manera, pionera. La realidad social, por fin, se impone a esas definiciones, sin duda, ya no puede discutirse.

Y en España, por otra parte, existe la posibilidad legal de rectificar la mención de la condición sexual de la persona en el Registro Civil, aunque con unos requisitos que convierten al camino en, como poco, demasiado largo.

Por lo que el problema es, una mujer trans que no ha realizado, porque no quiere o no puede, o completado, esa rectificación de la mención de su sexo en el registro público, ¿puede tener la consideración legal de víctima de violencia de género?. Y digo consideración legal, sólo legal, porque lo obvio tampoco merece reflexión.

Aunque se han dado, en el ámbito jurídico, opiniones contrarias.

Pues, de nuevo, realidad social, espíritu y finalidad.

Una mujer trans, víctima del ataque de un extraño, o del jefe, o del profesor, o del cliente del establecimiento, de otros tantos, no tendrá ahora esa consideración, pero como ninguna, y ello porque ese concepto de la violencia es pequeñito, desde el punto de vista legal. Llegará que sean ciertos, que encuentren su reflejo, el Convenio de Estambul, los Pactos de Estado, la inversión en dignidad que igualmente echaba en falta.

Y, ¿en el ámbito de una pareja heterosexual?. Pues, como todas. Por mucho que quiera discutirse con opiniones contrarias.

No es mi intención aburrir ahora, en este escrito, con citas extensas. Pero, alguna, quiero hacer, porque me parecen significativas, reveladoras, simplemente de cómo empiezan a entenderse las cosas, esa realidad social, de por dónde debemos ir, o debemos ir yendo. Reproduciendo, para no aburrir, sólo unas frases y, de verdad, no descontextualizadas.

Dice, por ejemplo, la Circular de la Fiscalía General del Estado 6/2011, y estas circulares, no podemos olvidar, marcan la intervención que debe protagonizar cada fiscal en todo rincón del Estado.

“… Por lo tanto, aun cuando la mujer transexual no haya acudido al Registro Civil para rectificar el asiento relativo a su sexo, si se acredita su condición de mujer a través de los informes médico forenses e informes psicológicos por su identificación permanente con el sexo femenino, estas mujeres transexuales, nacionales y extranjeras, pueden ser consideradas como víctimas de violencia de género”.

 

Y la Sentencia de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca de 7 de marzo de 2017, ROJ SAP IB 306/2017, “… Atendiendo a los informes médicos y al resto de argumentos ya señalados, debemos entender que, aunque aún no cuente con nombre y apellidos de mujer, se la reconoce médicamente como tal por lo que el asunto debe ser instruido ante el juzgado de violencia sobre la mujer que corresponda, confirmando el auto recurrido.”

Violencia de género, sin duda, pero aún queda.

Violencia de género, es un más allá, la realidad social, insisto, desborda la definición legal. Y en el ámbito de la pareja, el que, por ahora, -sólo-, tenemos, no debemos cuestionar lo evidente.

La mujer no necesita adjetivos y, a pesar de los que se quieran poner, sólo, por simplemente mujer, es violencia de género, el espíritu de la ley ha de ser uno. Sin trabas, superando esas interpretaciones primeras que he transcrito, de nuevo pioneras, pero faltas, quizá, de más pasos. Pues, para definir la violencia de género, no puede precisarse que la persona apruebe demasiados exámenes.

Recordemos los principios, la función de las leyes, olvidemos la pereza, no podemos desconocer la realidad social, la finalidad de las normas, que la violencia de género, en todas sus manifestaciones, es una realidad simple y particularmente odiosa. Y por eso hablamos, y en ello creemos.

 

 

 

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