LAS MUJERES, PROTAGONISTAS DEL DESARROLLO SOSTENIBLE por María Dolores Fernández Galiño, Valedora do Pobo  

20 enero, 2021 actualidad, actualidade, hablamos de feminismo, Noticias

La Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” (2015) se autodefine, en su primera frase, como un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. Aparecen así enunciados los tres vértices de un triángulo en el cual las personas y sus derechos humanos se sitúan en el primer lugar, y en el cual el desarrollo no es puramente económico, sino al servicio de las personas y para conservar el planeta. Nos comprometemos, se dice en la Resolución, “a lograr el desarrollo sostenible en sus tres dimensiones —económica, social y ambiental— de forma equilibrada e integrada”.

 

Dentro de este ambicioso plan de acción, uno de los pilares basilares es la igualdad de género: “estamos resueltos a … proteger los derechos humanos y a promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas”. Y en ello se insiste en particular: “aspiramos a un mundo … en el que todas las mujeres y niñas gocen de la plena igualdad entre los géneros y donde se hayan eliminado todos los obstáculos jurídicos, sociales y económicos que impiden su empoderamiento”.

 

Para cumplir esas pretensiones, la Agenda 2030 opera de dos modos diferentes: el primero es erigir a la propia igualdad de género como uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible; el segundo es impregnar de igualdad de género los restantes objetivos en aplicación de la idea de transversalidad de la dimensión de género. Se trata de una estrategia dual políticas específicas de igualdad + transversalidad de la igualdad.

 

(I) La primera perspectiva (políticas específicas de igualdad) se concreta en el objetivo 5, “lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas”, con 6 metas: (1) poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo; (2) eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas; (3) eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina; (4) reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados; (5) asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública; y (6) asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva.

 

(II) La segunda perspectiva se sustenta en la estrategia de transversalidad de la igualdad: “la consecución de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirá decisivamente al progreso respecto de todos los objetivos y metas: no es posible realizar todo el potencial humano y alcanzar el desarrollo sostenible si se sigue negando a la mitad de la humanidad el pleno disfrute de sus derechos humanos y sus oportunidades”; en conclusión, “la incorporación sistemática de una perspectiva de género en la implementación de la Agenda es crucial”.

 

Bajo esta perspectiva transversal, las cuestiones de género y los derechos de las mujeres aparecen expresamente como metas a alcanzar en relación con varios de los objetivos de la Agenda 2030. Sin ánimo exhaustivo, citaré algunas metas destacadas:

 

— Dentro del objetivo 4 “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”:

Meta 4.5: “De aquí a 2030, eliminar las disparidades de género en la educación y asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad”.

Meta 4.7: “De aquí a 2030, asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para (entre otras) … la igualdad de género”.

 

— Dentro del objetivo 8, “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”:

Meta 8.5: “De aquí a 2030, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor”.

 

Aunque en la Agenda 2030 no aparezcan expresamente metas relacionadas con la igualdad de género para todos y cada uno de los objetivos, la transversalidad obliga a integrar la igualdad en todos los objetivos y metas. En particular, la pandemia ocasionada por el coronavirus COVID-19 ha puesto de manifiesto el que no se hace ninguna referencia a la perspectiva de género de los desastres en las hasta cuatro metas donde se alude a los desastres (entendiendo por desastre, según su definición en instrumentos internacionales, una disrupción grave del funcionamiento de una comunidad o sociedad en cualquier escala debida a fenómenos peligrosos que interaccionan con las condiciones de exposición, vulnerabilidad y capacidad, ocasionando pérdidas e impactos humanos, materiales, económicos y/o ambientales).

 

Y es que los desastres propician los retrocesos en la igualdad de género: ponen a las mujeres, en cuanto dispensadoras principales de cuidados según los roles tradicionales de género, como cuidadoras en la primera línea (front-line caregivers); las consecuencias socioeconómicas de los desastres se ceban especialmente en las mujeres dado su menor empoderamiento social y económico incrementando las situaciones previas de discriminación; los desastres son caldo de cultivo para la violencia de género.

 

La pandemia ocasionada por el coronavirus COVID-19, como desastre que es y lo es a nivel mundial, se debe afrontar sin que ello suponga retrocesos en el nivel alcanzado de igualdad entre mujeres y hombres. Pero con ello no basta: la igualdad de género se debe integrar dentro del corazón de las políticas públicas de reconstrucción. Las mujeres, que han estado en la primera línea de lucha contra la enfermedad, deben estar también en la primera línea en el diseño de la reconstrucción, y en su ejecución.

 

Por ello, más que nunca en estos momentos es necesario volver la vista a las promesas de futuro que la Humanidad entera se ha propuesto en la Agenda 2030, y entre ellas se encuentra en lugar principal la igualdad de género entre mujeres y hombres y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, que debe impregnar todos los objetivos, también aquellos en los cuales no existe una mención expresa del impacto de género.

 

Pero las mujeres no son meras espectadoras del cambio. Junto con los hombres, son protagonistas centrales de la Agenda 2030: sin mujeres no hay desarrollo sostenible.

 

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