Las mujeres investigadoras y el largo camino hacia la igualdad por Pilar Núñez-Cortés Contreras, Profesora Titular de área Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Loyola de Andalucía.

23 julio, 2020 hablamos de feminismo

Las mujeres científicas e investigadoras siguen siendo minoría en un mundo dominado por hombres, a pesar de que el porcentaje de su presencia en todos los ámbitos sea cada vez más elevado. Según un dato reciente de la ONU, un 30% de los científicos a nivel mundial son mujeres. A pesar de que esta cifra esté lejos de la paridad, la situación ha mejorado mucho, ya que hasta el siglo XX la participación de las mujeres en este terreno era minoritaria, y también el reconocimiento a su tarea, pues en muchos casos los hombres se atribuían la autoría de sus descubrimientos. El techo de cristal sigue existiendo, pero los esfuerzos para ayudar a las mujeres científicas y promover su educación y capacitación son cada vez mayores.

Sigue quedando mucho trabajo por hacer, y, como señalan algunas fuentes, hay muchas áreas de la ciencia en las que la presencia femenina es aún testimonial. Disciplinas como la ingeniería, la informática o la física no cuentan apenas con mujeres, y en las universidades, las estudiantes que cursan carreras STEM, acrónimo inglés que agrupa la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, no superan el 30%. Asimismo, según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid en 2013, solamente un 12% de las citas científicas en internet pertenecen a mujeres, frente a un 88% masculino.

Sin embargo, se están dando pasos, como demuestra el hecho de que, en algunos países, la igualdad entre hombres y mujeres en la investigación sea casi total. Es el caso de algunos países de Europa del Este; en el Sureste de Europa, la media de mujeres investigadoras alcanza un 49%, mientras que, en la Unión Europea, este porcentaje se mantiene desde hace más de una década en el 33%. España supera en seis puntos la media europea, según el informe Mujeres Investigadoras del CSIC publicado este año. Este estudio revela también que las científicas lideran más del 50% de los proyectos de investigación en nuestro país sobre la COVID-19. En los contratos predoctorales, la paridad es casi total, aunque entre los profesores de investigación, las mujeres solamente representan el 26,5%.

Uno de los principales cambios que se ha registrado en las últimas décadas es que ha aumentado el conocimiento del papel que las mujeres han tenido en la investigación a lo largo de los siglos. La historia se remonta a ejemplos como Hipatia de Alejandría, considerada la primera mujer científica, Ada Lovelace, pionera de la programación, o Sophie Germain, que contribuyó a la teoría de números y a la de la elasticidad. Ya en el siglo XX, Marie Curie se convirtió en la primera persona en recibir dos premios Nobel de diferente modalidad, uno de Física y otro de Química. Otra científica reconocida con esta distinción fue la italiana Rita Levi-Montalcini, que descubrió el factor de crecimiento nervioso, unas proteínas que ayudan al sustento de las neuronas y permiten que se formen circuitos sanos que evitan la muerte celular.

Fuera de los laboratorios, algunas mujeres realizaron descubrimientos fundamentales para la historia humana, como por ejemplo Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, tres investigadoras matemáticas en la NASA que hicieron posible con sus cálculos la llegada del hombre a la Luna en 1969. También es interesante reseñar el caso de Jane Goodall, que desde los años 60 trabaja en la investigación de los primates y sus conductas, o el curioso ejemplo de la actriz Hedy Lamarr, que inventó un sistema de comunicación que es la base del wifi, el Bluetooth y el GPS.

En España, Margarita Salas, discípula de Severo Ochoa, ha sido una de las figuras de referencia. Esta biotecnóloga y bioquímica, fallecida recientemente, caracterizó la enzima ADN polimerasa del virus Phi29. Hay además otros ejemplos menos conocidos. Uno de ellos es el de Dorotea Barnés, una de las pioneras de la química española, que llegó a ser doctora y catedrática de instituto, y cuyo trabajo fue fundamental para que se incorporasen técnicas como la espectroscopia Raman a los departamentos de química en España.

El deseo de que las mujeres tengan un papel cada vez mayor en la ciencia y en la investigación se ha plasmado en determinadas conductas oficiales, como la celebración desde 2015 del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, o la creación de una serie de instituciones y organizaciones no lucrativas, como la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, fundada en 2001, o a nivel mundial, 500 Women Scientists, cuyo objetivo es que se oiga la voz de las mujeres presentes en todos los ámbitos de la ciencia.

Hace unos años, se realizó un experimento social en que se le pidió a varias personas que nombrasen a tres científicas. La mayoría de los encuestados no supo identificar a ninguna. Si en una década este porcentaje aumenta, y una buena parte de la sociedad mundial reconoce la importancia de las mujeres investigadoras, el objetivo final estará más cerca.

 

The comments are closed.


GABINETE DE COMUNICACIÓN

Rúa do Hórreo, 65
15700 Santiago de Compostela
A Coruña
Teléfono [+34] 981 56 97 40
FAX [+34] 981 57 23 35

comunicacion@valedordopobo.gal