Las artistas, las eternas excluidas Luz Darriba ,Artista multidisciplinar. Escritora.

22 marzo, 2021 actualidad, actualidade, hablamos de feminismo, Noticias, Sin categoría

La historia de las mujeres está acotada desde el comienzo de los tiempos por la arbitrariedad patriarcal. Las mujeres en todos los ámbitos somos discriminadas por el mero hecho de ser mujeres. Esta es una realidad que difícilmente pueda ser superada en los limitados términos de nuestras vidas.

Bien sabemos que las dificultades atravesadas por una mujer que decide llevar adelante una profesión, una pasión, algo que marque una diferencia en su vida son infinitamente mayores que cuando es un hombre quien lo hace.

Dando por hecho que lo que cuenta es el resultado, y a nadie tiene por que interesarle si la persona que realizó tal o cual obra lavó platos durante años antes de salir de la casa, llevó a sus criaturas a la escuela, o compró comida para cuando después de una exposición la familia vuelva al hogar y pueda seguir el curso normal de la vida, toca decir, tristemente, en los años veinte del siglo  XXI, que la mayor parte de estas actividades «improductivas» son aún realizadas por las mujeres, con mayor, menor o inexistente colaboración de sus parejas hombres. Lo cual deviene en un punto de partida arbitrario, sin equidad, donde siguen brillando más aquellos que solo se tienen que ocupar de hacer lo mejor posible su trabajo: o sea, los hombres. Teniendo en cuenta, además, que la mirada seleccionadora, desde tiempos inmemoriales, fue ―es― realizada por hombres que nos consideraban musas y nunca sus pares, fuimos las mujeres las que nos vimos compelidas a rescatar del escondite a nuestras «referentas» pasadas.

Por tanto, al hablar de distintas corrientes y movimientos en el arte encontramos la mitad oculta, la mitad ignorada. Pero esa ocultación solo demuestra que estuvimos allí, que siempre estamos, que siempre estaremos.

Sabemos de sobra que la educación es el camino. Lento, tortuoso, lleno de dificultades, pero el camino cierto. Por eso, cuando nos llueven sobre la cabeza noticias que indican claramente una actitud premeditadamente negacionista, tenemos que alzar la voz lo suficiente como para que se nos escuche. Y la noticia de que las pruebas de evaluación de Bachillerato en Historia del arte solo incluyen artistas hombres en una  centena de piezas es una alerta bien notoria como para no quedar calladas.

Frente a esto, el alumnado del IES Val do Tea, de Ponteareas, reclama que se incorporen artistas mujeres en el temario de la ABAU; un programa tan amplio que recorre desde la prehistoria hasta hoy. Tiempo que, al parecer, no fue bastante para que ninguna mujer hubiera hecho algo de relevancia como para tenerla en cuenta. Dicho de otro modo, y solo por simplificar: no existieron ni  Artemisa  Gentileschi, ni Frida Kahlo, ni Louise  Bourgeois.

Una alumna del IES Val do Tea, de Ponteareas, fue quien dio la voz de alarma. No encontró ninguna artista entre cien autores sobre la cual hacer su exposición. Nadie se había enterado hasta ese momento de que la exclusión de todas las artistas mujeres del programa era un hecho consumado. Ahora están movilizándose.

Ahora están, también, movilizándonos a nosotras.

La  deconstrución es un proceso tan lento y azaroso que a veces, cuando olvidamos ponernos las gafas violeta, no vemos lo evidente y el patriarcado se impone por cansancio. Nuestro deber es estar alerta y denunciar, porque quien niega a más de la mitad de la población el reconocimiento de su entidad e identidad comete un delito, porque los derechos de las mujeres son derechos humanos.

 

 

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