La Valedora do Pobo inicia de oficio actuaciones por el fallecimiento de Jéssica Méndez, y en un informe enviado al Defensor del Pueblo le apela a solicitar del Legislador la normativa para desarrollar el Pacto de Estado contra la violencia sobre la mujer, que recoge que hechos como el acaecido sean considerados como violencia de género, las víctimas la protección y asistencia especializada que prevé la LO1/2004. Recíprocamente, el varón autor de los eventuales ilícitos, para disfrutar de cualquier beneficio en la forma de ejecución de la pena correspondiente o de naturaleza penitenciaria, debería cumplir con las condiciones que ya establece la legislación específica, relacionadas en esencia con la participación en programas formativos, lo que sólo podría redundar lógicamente en una disminución en este tipo de violencia.

22 marzo, 2022 actualidad, actualidade, Noticias, Sin categoría

Informe de la Valedora do Pobo remitido al Defensor del Pueblo:

Tanto el Convenio de Estambul de 11 de mayo de 2011, suscrito por el Gobierno de España, Instrumento de Ratificación de 6 de junio de 2014, como el Pacto de Estado contra la violencia sobre la mujer, recogen que hechos como el acaecido sean considerados como violencia de género.

El artículo 3 del primero, dedicado a las definiciones, dice en su apartado a), por “violencia contra las mujeres” se deberá entender una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación contra las mujeres, y designará todos los actos de violencia basados en el género que implican o pueden implicar para las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada. Y en el d), por “violencia contra las mujeres por razones de género” se entenderá toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las mujeres de manera desproporcionada.

Recordamos también que el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad, en su sesión del día 15 de noviembre de 2016, una Proposición no de Ley por la que se instaba al Gobierno a promover la suscripción de un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género por el Gobierno de la Nación, las Comunidades Autónomas y Ciudades con Estatuto de Autonomía y la Federación Española de Municipios y Provincias, que siguiese impulsando políticas para la erradicación de la violencia sobre la mujer como una verdadera política de Estado

En relación con el hecho acontecido, cabe destacar los siguientes ejes de dicho Pacto de Estado:

  • Eje 1: La ruptura del silencio mediante el fomento de las acciones de sensibilización de la sociedad y de la prevención de la violencia de género desarrollando acciones dirigidas a sensibilizar a toda la sociedad sobre el daño que producen la desigualdad y las conductas violentas y a ayudar a la toma de conciencia sobre la magnitud del problema de la violencia contra las mujeres y las consecuencias que tiene para la vida de las mujeres y de sus hijos e hijas. Estas actuaciones tendrán como destinatarios principales a niños y niñas, adolescentes y jóvenes, para que interioricen la igualdad como un valor esencial para la convivencia entre mujeres y hombres. Por su especial incidencia, se desarrollarán campañas dirigidas específicamente a mujeres que viven en el ámbito rural y a las mujeres que sufren algún tipo de discapacidad, garantizándoles la accesibilidad de los materiales de información. En el desarrollo de las acciones de sensibilización se tendrá en consideración el papel insustituible que cumplen los medios de comunicación en orden a una eficaz prevención y lucha contra la violencia de género y en la elaboración de contenidos de entretenimiento basados en los valores de igualdad y respeto.
  • Eje 6: La mejora del conocimiento como complemento indispensable para contribuir de forma eficaz a la lucha contra todos los tipos de violencia contra las mujeres incluidos en el ámbito de aplicación del Convenio de Estambul aportando datos más fiables, completos y detallados sobre sus formas, incidencia, causas y consecuencias. Para ello se asume el compromiso de asegurar el seguimiento estadístico de todos los tipos de violencia sobre las mujeres, teniendo en cuenta variables como la edad, la discapacidad o la incidencia en el mundo rural, y la realización de estudios e informes, haciendo especial hincapié en el impacto sobre las hijas e hijos de las víctimas, sobre la violencia sexual y sobre la situación laboral de las mujeres víctimas.
  • Eje 8: La visualización y atención de otras formas de violencia contra las mujeres, prestando especial atención a la violencia sexual, a la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, a la mutilación genital femenina y a los matrimonios forzados. De conformidad con el Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer y la violencia doméstica (Convenio de Estambul), de 2011, se incluirán todos los actos de violencia basados en el género que impliquen o puedan implicar para las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada.

Van a transcurrir ya seis años sin que el propio legislador haya articulado una normativa positiva que recoja muchas de las indicaciones de la declaración programática, ocho desde que se asumieron los dictados del Convenio de Estambul, resultando de especial relevancia lo que se refiere a la conceptuación legal de la violencia de género, todavía ceñida al ámbito del matrimonio o relación de significación análoga, anomalía no ya discordante con el convenio internacional suscrito por España, que habría de resultar de obligado cumplimiento, sino también, nos atrevemos a decir, con lo que la generalidad de nuestra sociedad siente y entiende como violencia de género, esa que, como acertadamente define el Convenio, se integra por toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las mujeres de manera desproporcionada, con independencia de quién resulte ser autor del hecho.

De esta manera tantos casos como el que ahora consideramos, se dice que culminación de un acoso prolongado en el tiempo, tendrían la valoración que merecen, ofreciendo a las mujeres que sufren estos tipos de violencia, o a las otras víctimas relacionadas, por mucho que los protagonicen varones extraños a la relación sentimental, la protección y asistencia especializada que prevé la LO1/2004. Recíprocamente, el varón autor de los eventuales ilícitos, para disfrutar de cualquier beneficio en la forma de ejecución de la pena correspondiente o de naturaleza penitenciaria, debería cumplir con las condiciones que ya establece la legislación específica, relacionadas en esencia con la participación en programas formativos, lo que sólo podría redundar lógicamente en una disminución en este tipo de violencia.

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