Declaraciones de la Valedora do Pobo con motivo del día de las personas de edad, el 1 de octubre

01 octubre, 2020 actualidad, actualidade, Noticias

Con ocasión de la celebración del día internacional de las personas de edad, instituido por la ONU el 1 de octubre,

 

La Valedora do Pobo desea recordar que:

 

Todos los seres humanos, sin importar la edad, somos iguales en dignidad, sin que, por razón de la edad, una persona pueda ser discriminada.

 

Las personas mayores atesoran un caudal de experiencia que, a través de su dedicación, enriquece a las familias, a las comunidades y a toda la sociedad. Ninguna persona mayor es prescindible. Detrás de cada persona mayor hay una historia y un proyecto aún por vivir.

 

La dignidad y la valoración de las personas mayores exige un compromiso reforzado de los Poderes Públicos para garantizar sus derechos humanos, y en particular su derecho a la vida y a la salud en esta situación de pandemia.

 

Los derechos humanos de las personas mayores aparecen reconocidos en los Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad (1991) y en los instrumentos universales y europeos sobre derechos humanos.

 

Y una prioridad que en la elaboración de las políticas públicas se dé un enfoque de derechos humanos proyectado sobre las personas mayores. Dicho enfoque debe llevar a que se hagan efectivos los siguientes principios:

 

-Deben tener la posibilidad de vivir en entornos seguros y adaptables a sus preferencias personales y a sus capacidades en continuo cambio.

-Deben poder residir en su propio domicilio por tanto tiempo como sea posible.

-Deben permanecer integradas en la sociedad, participar activamente en el planteamiento y la aplicación de las políticas que afecten directamente a su bienestar, y poder compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones más nuevas.

-Deben tener acceso a medios apropiados de atención institucional que les proporcionen protección, rehabilitación y estímulo social y mental en un entorno humano y seguro.

-Deben poder disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares o instituciones donde se les brinden cuidados o tratamiento, con pleno respeto de su dignidad, creencias, necesidades e intimidad, así como de su derecho para adoptar decisiones sobre su cuidado y sobre la calidad de su vida, y, en su caso, a participar activamente en las decisiones colectivas.

-Deben recibir un trato digno, independientemente de la edad, sexo, raza u origen étnico, discapacidad u otras condiciones, y han de ser valoradas independientemente de su contribución económica.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible reconocen que el desarrollo solo puede lograrse si incluye a todas las edades, y empoderar  las personas mayores en todos los ámbitos del desarrollo, incluida su participación en la vida social, económica y política, ayuda a garantizar su inclusión y a reducir las numerosas desigualdades a las que se enfrentan estas personas.

Para lograr esos objetivos y con el fin de ser instrumento de garantía de los derechos de las personas de edad, la Valedoría  do Pobo desarrolla un buen número de iniciativas  propias o a consecuencia de las quejas. Destacan todas las que tienen por fin la preservación de sus derechos fundamentales. En numerosas ocasiones ven como se ponen en cuestión sus capacidades más básicas, en especial el derecho a obrar  de acuerdo con su libre criterio. Eso se hace a través de la imposición de medidas sin las debidas garantías, lo que apreciamos especialmente en el caso de las personas institucionalizadas.

El año fue especialmente complicado en la defensa de los derechos de las personas de edad a consecuencia de la pandemia. La crisis sanitaria les afectó de forma muy especial, poniendo de relieve su vulnerabilidad en diferentes aspectos, sobre todo el sanitario y el social.

El confinamiento hizo de los centros residenciales de las personas de edad y dependientes uno de los ejes fundamentales de la crisis. Era y sigue siendo preciso maximizar las medidas de protección de las personas mayores en las residencias. Son las más expuestas por sus circunstancias de salud, por la necesidad de contacto con los profesionales debido su dependencia, y por su limitada capacidad de reacción.

Las personas usuarias de esos centros son cada vez de mayor edad, más dependientes y con una salud más precaria, lo que pone de relieve la conveniencia de adaptar progresivamente las plazas a esa creciente realidad. Eso afecta a todo el sistema de bienestar (salud, dependencia…) y a todas las administraciones.

El primero informe monográfico realizado en la Institución se dedicó a los problemas de las personas de edad; se tituló Ser viejo en Galicia. Quería poner de relieve los retos que como sociedad teníamos para atender, respetar, garantizar el bienestar y ser dignos de nuestros mayores. Para que ellos, que tanto hicieron para que disfrutemos de una sociedad mejor, vean que nuestra prioridad es asegurarles el trato digno y agradecido que merecen.

Hoy los problemas que afectan a las personas mayores son muchos, distintos y quizás más complejos, por lo que la labor cotidiana de la Valedora do Pobo seguirá procurándoles una atención prioritaria.

Santiago de Compostela, a 1 de octubre de 2020.

María Dolores Fernández Galiño, valedora do pobo.

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