COMUNICADO INSTITUCIONAL DE LA VALEDORÍA DO POBO CON OCASIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER  (25 NOVIEMBRE 2019)  

18 noviembre, 2019 actualidad, Noticias, Sin categoría

 

 

El derecho de las mujeres a disfrutar de una vida sin violencia de género dentro del marco de nuestro sistema constitucional democrático precisa del compromiso da la totalidad de los poderes públicos y de todas e cada una de las personas integrantes de nuestra sociedad. Es un compromiso que debemos poner en práctica todos los días del año. El  25 de noviembre es un día más en la efectividad de ese compromiso e al mismo tempo un hito que nos invita a reflexionar en lo que podemos y debemos hacer en los 365 días que nos separan hasta el próximo 25 de noviembre, e no que hicimos para llegar hasta aquí.

 

Nuestra sociedad, y también nuestras leyes, hasta no hace mucho tiempo concedían amplios espacios de impunidad a la violencia de género.

 

Hasta 1963 estuvo vigente en el Código Penal el uxoricidio honoris causa, que castigaba con una mínima pena al marido que, sorprendiendo en adulterio a su mujer, matare o lesionare en el acto a uno o ambos amantes.

 

Hasta 1983 los delitos sexuales eran delitos contra la honestidad, de manera que no había delito de violación dentro del matrimonio porque ello no atentaba contra la honestidad de la mujer, y, en cuanto a la violación de mujeres prostituidas, tampoco era violación porque no se puede atentar contra la honestidad de una mujer que no la tiene por ejercer la prostitución.

 

También en 1983 se castigó el mal trato leve del esposo a la esposa, que hasta entonces no se castigaba por la existencia de un derecho del esposo a corregir moderadamente a la esposa (modice castigandi uxorem).

 

En 1989 se reconoció el derecho de las personas trabajadoras o empleadas públicas a no sufrir acoso sexual (un reconocimiento legislativo pionero en Europa), y las situaciones más graves de acoso sexual se tipificaron como delito con la aprobación del vigente Código Penal de 1995.

 

También en 1989 se tipificó el delito de malos tratos ejercidos sobre el cónyuge cuando, a pesar de no integrar individualmente considerados más que una sucesión de faltas, se producen de un modo habitual. Pero la tipificación fue muy imperfecta. El asesinato de Ana Orantes precipitó una mejora de la regulación sustantiva y procesal de los malos tratos familiares dirigida a mejorar su efectividad práctica (mejoras punitivas y órdenes de protección). Y esa evolución culminó con la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género.

 

Aún con todos estos avances legislativos, quedan muchas cosas por hacer, y así lo ha percibido también el Congreso de los Diputados a la vista del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género. Siendo una de las más llamativas carencias la necesidad de ampliar el concepto de violencia de género a todas las violencias contempladas en el Convenio de Estambul.

 

Un avance legislativo que, sin embargo, no ha erradicado totalmente la violencia de género. Resulta necesario un cambio social más allá del cambio legal. Y es que la situación de partida es una sociedad patriarcal en donde los hombres asumen y transmiten unos roles de dominación / sumisión. No solo los hombres, también las mujeres, pues una de las más importantes correas de transmisión de esos roles son las madres y abuelas.

 

Las leyes son necesarias, pero no son suficientes. Ahora es necesario que toda la sociedad se comprometa en la igualdad y en la erradicación de la violencia de género. No se conseguirán esos objetivos si en ellos no participan todas las mujeres, y también todos los hombres. Dejar a los hombres fuera es un error estratégico porque sin ellos los avances serán más lentos e inseguros; pero no solo es un error estratégico, es sobre todo un error de planteamiento porque sin ellos la igualdad nunca se alcanzará.

 

No se acaba con siglos de sociedad patriarcal con apenas unos pocos años de acción legislativa. El cambio social exige más tiempo y, para conseguirlo, es necesaria la implicación de todas y también la de todos.

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